Por mucho tiempo que transcurra, la historia vuelve a cobrar vida y graba en su corazón los nombres de héroes como Heqî Karer.
Durante el período en que el enemigo intentaba eliminar la cultura, la lengua y la identidad del pueblo kurdo, la fundación del movimiento de libertad se alzó como un sol sobre el pueblo kurdo. Bajo el liderazgo de nuestros grandes comandantes Heqî Karer y Mahsûm Korkmaz, este movimiento creció aún más y abrió una nueva página para el pueblo kurdo y la historia de Kurdistán.
Era un Joven Héroe
El joven héroe Heqî Karer, conocido también como Mûstafa Şêxmûs, es uno de aquellos héroes. Nació en el seno de una familia patriótica y culta, en la tierra sagrada, la tierra de los olivos, Efrîn. A una edad temprana conoció el movimiento de libertad y el pensamiento del Líder Apo, y comenzó su búsqueda de la verdad. A medida que crecía, también aumentaba su búsqueda. Durante la Revolución de Rojava hubo incorporaciones desde su familia para construir las filas de la revolución. Mistefa también tomó de ello su parte y llegó a una decisión. Su incorporación a las filas de la revolución se produjo sobre la base de impulsar la causa de la libertad; tomó el nombre del gran comandante y pionero Heqî Karer y se convirtió en seguidor de su causa.
Al tomar este nombre, abrió ante sí una nueva puerta y cargó sobre sus hombros una gran misión. Debía vivir, actuar y luchar conforme al peso de ese nombre. Esto se convirtió para él en un punto fundamental. ¿Qué es el valor? ¿Se muestra el valor únicamente frente al enemigo? ¿Acaso no debe una persona actuar también con valentía al conocerse, superarse y liberarse de los rasgos del sistema? Para Heqî, estas preguntas se convirtieron en la construcción de una base correcta y en la marcha hacia el éxito. Su postura ante la vida y su heroísmo le permitieron dar grandes pasos. Todo ello perseguía construir una postura firme y una gran capacidad combativa; es decir, la personalidad del verdadero militante apoísta.
Se Convirtió en el Portador de la Marcha Hacia la Eternidad
Desde las montañas de Kurmênc hasta las montañas de Serhed, su marcha y su lucha fluyeron siempre hacia la libertad. Desde su fuerza y entusiasmo hasta su último aliento, jamás hizo concesiones e hizo prevalecer en su vida los criterios de la vida guerrillera.
La noche del 29 de mayo de 2026, cuando el guerrillero Heqî Karer y varios de sus compañeros intentaban cruzar el agua en la aldea de Zêvê, perteneciente al distrito de Qelenî, entraron en un duro enfrentamiento a consecuencia de una emboscada del Estado iraní. En este enfrentamiento resultaron heridos dos soldados del Estado iraní y, como consecuencia de una traición, el guerrillero Heqî Karer alcanzó el martirio. Con su valor y su entrega, siguió avanzando con gran coraje hasta el último instante de su vida y dejó recuerdos que jamás serán olvidados. El martirio no es un final; es el comienzo de la inmortalidad. Con su martirio, el guerrillero Heqî dejó tras de sí grandes recuerdos y huellas, y se incorporó a la caravana de los mártires de la causa de la libertad.
